El sueño

Los trastornos del sueño en niños de 0 a 5 años

con Lyliane Nemet-Pier, psicoanalista infantil

Los trastornos del sueño en el niño pueden adoptar diversas formas: dificultad para dormirse y despertares múltiples son los más frecuentes. En menor grado, pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo. Como cada caso es diferente, puede ser difícil identificar las causas. Lyliane Nemet-Pier, psicóloga clínica y psicoanalista, responde a las preguntas de los padres sobre el sueño del niño para ayudarles a comprender qué son los trastornos del sueño y cómo solucionarlos. Se ofrece un informe temático completo en forma de preguntas y respuestas, donde cada pregunta está asociada a consejos prácticos destinados a los padres que desean comprender y gestionar mejor los trastornos del sueño de su hijo.

 

Aspectos fundamentales del sueño del niño

 

 

El sueño del niño en 5 preguntas



El tren del sueño

El sueño del niño se organiza en ciclos que van evolucionando a lo largo de la vida, los cuales se componen a su vez de varias fases. Estos ciclos pueden asemejarse a pequeños trenes cuyos vagones representan las diferentes fases del sueño y la locomotora corresponde a la fase de quedarse dormido. Al hacerse mayor, el niño construye progresivamente su sueño de noche adoptando un ritmo regular. Al conocer mejor los ciclos de sueño de su hijo y sus particularidades gracias a nuestro vídeo, podrá ayudarlo a que duerma bien.

 

 

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El momento de acostarse del niño no es importante y puede variar.
¡Respuesta correcta!
¡Respuesta incorrecta!
El momento de acostarse es muy importante y permite al niño conciliar el sueño si se escoge adecuadamente.

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El sueño del niño se basa en ritmos biológicos con la alternancia de diferentes ciclos de sueño. El niño debe acostarse cuando manifieste sus ganas de dormir al inicio de un ciclo de descanso. Por lo tanto, los padres deben permanecer atentos a las señales que anuncian que el niño tiene sueño. Estas señales son específicas de cada niño y pueden incluir manifestaciones físicas tales como bostezos, chuparse el dedo, frotarse los ojos, frotarse los lóbulos de las orejas, rojeces alrededor del arco de las cejas, y también manifestaciones en el comportamiento como, por ejemplo, replegarse sobre sí mismo, tumbarse en el suelo mientras está jugando o, por el contrario, mostrarse excitado o nervioso. La identificación de estas señales indica que ha llegado el momento de acostarlo, lo cual ayudará a los padres a dormir al niño fácilmente. Sin embargo, si lo acostamos en la mitad de un ciclo, el niño no podrá quedarse dormido.

Consejo

Esté atento a las señales que anuncian ciclos de sueño y acueste al niño en cuanto manifieste sus ganas de dormir. Es preferible adaptar la hora de la comida al ciclo del sueño: se debería acostar al niño al final de la comida. Para favorecer el sueño, el niño debe tener un lugar propio en el que se sienta bien y se quede dormido plácidamente.

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La existencia de fases de sueño agitado es normal en el bebé.
¡Respuesta correcta!
¡Respuesta incorrecta!
El sueño del bebé está entrecortado por fases de sueño agitado hasta los 2 meses.

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Hasta los 2 meses aproximadamente, el sueño de los bebés se basa en ciclos formados por una fase de sueño agitado de 25 minutos seguida de una fase de sueño tranquilo de 25 minutos. Así pues, cada ciclo dura 50 minutos. El sueño agitado se parece a una fase de vigilia y el bebé experimenta movimientos oculares, movimientos de las extremidades, mímicas del rostro y emite gemidos mientras duerme profundamente. El bebé puede llorar y despertarse pero, por lo general, se vuelve a quedar dormido rápidamente.

Para comprender bien los ciclos del sueño según la edad del niño, no dude en ver nuestro vídeo sobre el "tren del sueño" que los presenta de forma detallada.

 

 

 

 

 

Consejo

No se precipite en cuanto el bebé llore un poco o haga gestos porque podría estar en una fase de sueño profundo. Si se calma en unos minutos, significa que está soñando y hay que dejar que se vuelva a dormir solo. Si se despierta, no hay que sacarlo de la cama, de lo contrario, podría no conseguir dormirse de nuevo. 

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Un niño que padece terrores nocturnos no debe ser despertado.
¡Respuesta correcta!
¡Respuesta incorrecta!
Un niño que padece terrores nocturnos duerme profundamente y no debe ser despertado.

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Los terrores nocturnos son poco frecuentes y solo afectan al 3 % de los niños, al contrario que las pesadillas. Son poco frecuentes antes de los 15 meses y aparecen generalmente entre los 4 y los 12 años. Se producen durante el sueño lento muy profundo, es decir, el sueño correspondiente a la primera parte de la noche, cuando el niño duerme profundamente. Se trata de un trastorno del sueño que se manifiesta por un grito o un llanto agudo, asociados a signos de angustia. El cuerpo del niño presenta temblores y se cubre de sudor. Generalmente, el niño se olvida de todo al despertarse. Los terrores nocturnos se deben principalmente a la falta de sueño, pero un nerviosismo asociado a cambios en el día a día del niño también podría ser la causa. La práctica de la siesta durante el día puede ayudar a resolver el problema de los niños más pequeños: 3 siestas diarias hasta el primer año de vida, luego 2 al día hasta los 15 meses y, por último, una siesta al día. 

Consejo

En caso de terrores nocturnos, no sirve de nada despertar, zarandear o consolar al niño porque duerme profundamente y no es sensible a las palabras de consuelo. Si los terrores se vuelven demasiado frecuentes, debe consultarse con un psicólogo para tratar de comprender la causa.

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Un bebé duerme del tirón a partir del año de edad, de promedio.
¡Respuesta correcta!
¡Respuesta incorrecta!
Un bebé generalmente duerme del tirón desde los 3 - 6 meses.

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Cuando un bebé "duerme del tirón" significa que duerme entre las 12 de la noche y las 5 de la mañana, sin reclamar comida o a sus padres. De promedio, el bebé empieza a dormir del tirón entre los 3 y los 6 meses. El ritmo circadiano del bebé se va desarrollando a medida que va creciendo, lo que le permite ser sensible rápidamente a la alternancia entre el día y la noche; estará más despierto durante el día y dormirá más durante la noche. Cuanto más aumente el sueño lento profundo, menos se despertará. Sin embargo, dormir del tirón no significa que el bebé no se despierte. Es normal que se despierte con cada cambio de ciclo, pero se vuelve a dormir unos minutos después. Solo hablaremos de auténticos "trastornos del sueño" después de los 6 meses de edad, si el bebé mantiene a sus padres despiertos toda la noche.

Consejo

La alternancia día/noche, o luz natural/oscuridad, es uno de los principales factores de tiempo para el bebé. Pasear al bebé entre 12 y 16 horas durante el periodo neonatal lo ayudará a dormir más por la noche, comparado con un bebé que se queda en casa. Una vez que el bebé crece, la regularidad de la hora de levantarse por la mañana se vuelve mayor. Un bebé no necesita luz para dormirse; el miedo a la oscuridad no suele aparecer antes de los 2 años; la oscuridad contribuirá a que se quede dormido. Por último, no dude en establecer un ritual a la hora de acostarse para ayudar con la transición entre el día y la noche. 

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La osteopatía puede ayudar a tratar algunos trastornos del sueño del bebé.
¡Respuesta correcta!
¡Respuesta incorrecta!
Un osteópata puede identificar un problema mecánico que podría ser la causa de trastornos del sueño.

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Algunos problemas mecánicos pueden ser causantes de trastornos del sueño. En el bebé, el nacimiento puede haber sido relativamente traumático y haber supuesto, en particular, tortícolis, dolores funcionales o compresión craneal. Algunos dolores debidos, por ejemplo, a cólicos o reflujos gastroesofágicos también pueden afectar al sueño del bebé o a su capacidad para quedarse dormido. Asimismo, el bebé puede notar tensiones relacionadas con un estrés exterior que influirán en el sueño. Estos problemas mecánicos harán que al bebé le cueste relajarse y se sienta incómodo, y que incluso sienta un malestar general. El osteópata examinará el cuerpo del bebé, detectará las diferentes tensiones y las resolverá para permitirle recuperar un equilibrio y la comodidad con su cuerpo. A partir de entonces, el bebé podrá conciliar el sueño con mayor facilidad y dormir plácidamente. Sin embargo, si el problema no es de carácter mecánico, la osteopatía no ofrecerá ninguna mejora.

Consejo

Una consulta de osteopatía debe considerarse como un complemento de las consultas de pediatría de primera línea. La osteopatía puede intervenir en los primeros días de vida del bebé, cuando sus estructuras óseas, musculares y articulares son maleables; de este modo, las correcciones serán más rápidas y eficaces. ¡No espere para consultar si sospecha de algún problema!

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