La lactancia materna

¿Duración y frecuencia de las tomas? Una madre ¿puede dar el pecho a su bebé si es fumadora, trabaja, padece mastitis o toma algún medicamento? ¿La falta de leche es un problema corriente? ¿Cómo aliviar los dolores en el pecho y combatir las grietas?
A partir de 12 preguntas y respuestas se puede elaborar un balance muy práctico sobre la lactancia materna.

DOSIER “PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA LACTANCIA”
EN 12 IDEAS CLAVE

 

Durante la lactancia, no hay que fijarse normas en cuanto a la frecuencia o la duración de las tomas

El número y la duración de las tomas varía mucho de un niño a otro; y también de un día a otro en un mismo niño, en función de las necesidades nutricionales y de la proximidad física. Por otra parte, las tomas condicionan la producción de leche: cuanta más leche toma el niño, más leche produce la madre. Estas dos circunstancias hacen que no sea necesario establecer reglas en cuanto al número y la duración de las tomas. Durante las primeras semanas de lactancia, la mayor parte de los niños suelen reclamar el pecho a todas horas, hasta 8 o 12 veces al día. Esto no debe interpretarse como un problema, y menos aún como una falta de leche.

Consejo

Dar el pecho al bebé cuando lo pida, tan a menudo y tanto tiempo como lo necesite (ver punto 3), sin establecer intervalos mínimos entre las tomas, ni duración máxima de las mismas.

La falta de leche, en el sentido de una incapacidad maternal fisiológica para producir leche, es algo excepcional

Solo un reducido número de mujeres no llega a producir suficiente leche. En la inmensa mayoría de los casos, la explicación de una “falta” de leche no es precisamente una anomalía fisiológica. Puede tratarse de una impresión subjetiva, porque el niño reclame o llore sin razón, de forma inusual. Estos “días punta” son normales. También puede disminuir la producción de leche como una reacción si, por ejemplo, a causa de tomas breves o demasiado espaciadas, los pechos se vacían poco. Estas dos situaciones no corresponden realmente a la falta de leche y el problema tiene fácil solución.

Consejo

Para que no “falte” leche, hay que dar el pecho sin restricciones, tanto de día como de noche, incluso si el bebé muestra una necesidad casi permanente de mamar.

Para saber si un bebé tiene ganas de mamar, basta con observarlo atentamente cuando se despierta, sin esperar a que llore

Cuando un bebé se despierta, hay algunos síntomas que indican que tiene ganas de mamar: se lleva las manos a la boca y la abre, mueve la lengua y, si está en el regazo de su madre, se gira hacia el pecho. Si llora, es una señal tardía de que tiene apetito retrasado, y hay que darle el pecho enseguida. Si se espera, cabe la posibilidad de que el bebé se agarre mal al pecho y succione sin muy buen resultado. 

Consejo

Para que la toma sea eficaz, hay que ofrecer el pecho al bebé así que se despierte, abra la boca o mueva la lengua.

Las grietas no se deben a tomas demasiado frecuentes o demasiado largas, sino a una mala posición del niño con respecto al pecho

Las grietas aparecen cuando la boca del bebé frota el pezón de una forma inadecuada, debido a una mala posición con respecto al pecho.  La mejor medida preventiva y el tratamiento más eficaz es la posición correcta del bebé a la hora de mamar.

Consejo

Existen 4 reglas de oro para comprobar que la postura del bebé sea la correcta para tomar el pecho: debe tener la cara dirigida al pecho, la oreja, el hombro y la cadera en una misma línea, la boca bien abierta y la nariz libre.

La mejor manera de prevenir o aliviar las tensiones o dolores en los senos consiste en dar el pecho siempre que el bebé lo pida

Si dar el pecho resulta doloroso, no suele ser debido a una producción de leche excesiva, sino a un drenaje insuficiente de los pechos. Se puede evitar este inconveniente vaciando completa y regularmente los pechos, con lo que se consigue evitar la estasis de leche. Para ello el bebé tiene que poder mamar sin restricción y de una forma eficaz. Se desaconseja la restricción de agua, poner vendajes en los pechos o llevar un sujetador demasiado apretado: estas medidas resultan ineficaces y pueden incluso agravar el problema.

Consejo

No hay que limitar la duración ni frecuencia de las tomas. Comprobar siempre que el niño esté mamando bien, con un ritmo de succión lento y regular, entrecortado de movimientos de deglución.

El hecho de introducir un complemento de biberón durante las primeras semanas puede perturbar el proceso de lactancia

Estos biberones complementarios suelen ser una respuesta tentadora ante la duda que experimentan las madres sobre su capacidad de alimentar suficientemente al bebé con su propia leche. Salvo excepciones, esta práctica no se aconseja: hace que el bebé pida menos el pecho, puede disminuir la producción de leche y aumenta el riesgo de un destete precoz.

Consejo

Solo si el médico indica lo contrario, hay que abstenerse de dar a un bebé lactante cualquier otro tipo de alimento o bebida que no sea la leche materna. Un recién nacido a término en buen estado de salud, que mama cuando quiere, y lo hace de forma correcta, no está expuesto a problemas de deshidratación ni retraso en el crecimiento.

La aparición de una mastitis no significa que se tenga que interrumpir la lactancia

La mastitis es una inflamación de los senos favorecida por todo cuanto impida su correcto drenaje, especialmente en caso de tomas ineficaces, demasiado espaciadas o excesivamente cortas. Para tratarla es imprescindible recuperar una buena evacuación de la leche. Para ello, no solo se puede sino que se debe seguir adelante con la lactancia. Si se interrumpe, cabe el riesgo de que se produzca un absceso en el seno.

Consejo

Dar el pecho con la frecuencia y la duración que desee el bebé, ofreciendo tanto el seno maltrecho como el sano. Tratándose de un bebé sano no existe ningún riesgo.

Dar el pecho y trabajar no es algo incompatible

Con la reincorporación al trabajo, se puede seguir con la lactancia de varios modos: toma por la mañana y por la noche los días de trabajo; volver a dar el pecho a discreción los días de descanso; recoger y conservar la leche para alimentar al bebé entre una toma de pecho y otra; y, si el niño tiene la edad adecuada, recurrir a una lactancia parcial. El Código de Trabajo incluye medidas que ayudan a seguir con la lactancia (reducción diaria de la jornada laboral, flexibilidad horaria, pausas durante el trabajo, puesta a disposición de un lugar para sacar la leche).

Consejo

Seguir con la lactancia hasta y después de la reincorporación al trabajo, y dar el pecho a discreción cuando se esté con el bebé.

Una mujer que amamanta a su bebé puede comer de todo

No hay nada que obligue a una madre que está criando a su bebé a que coma determinados alimentos o evite otros. Tampoco hay motivo alguno para que coma más, esperando que así cubrirá mejor las necesidades nutricionales del bebé. Tampoco es necesario que se fuerce a beber más para producir más leche. En cambio, durante el periodo de lactancia se desaconseja beber alcohol. Si la abstinencia no es posible, la madre deberá limitarse a 1 o 2 vasos de forma ocasional, evitando dar el pecho al bebé justo después.

Consejo

Seguir una dieta normal, equilibrada y variada y beber según la sed que se tenga.

Durante el periodo de lactancia hay muchos medicamentos que pueden ser administrados sin que ello implique un riesgo para la mujer

La mayor parte de los medicamentos solo se incorpora a la leche materna en pequeñas cantidades, de modo que el bebé recibe como mucho un 1% de la dosis ingerida por la madre. En caso de enfermedad de la madre, no suele haber problema para encontrar un medicamento que permita seguir con la lactancia. El diccionario Vidal no es una fuente de información suficiente para encontrar el fármaco adecuado, puesto que se limita a desaconsejar o contraindicar la lactancia para la mayoría de los medicamentos para evitar cualquier riesgo médico legal.

Consejo

Para estar bien informado, se pueden dar dos ejemplos de fuentes de información fiables:
- la obra Medications and Mothers´Milk 2016 - 16ª edición (en inglés),
- la base de datos LactMed del National Institute of Health (en inglés).

Las mujeres que fuman pueden dar el pecho

Es preferible que la madre que está dando el pecho a su hijo se abstenga de fumar, pero si no puede hacerlo es mejor que, a pesar de todo, no interrumpa la lactancia. Efectivamente, los hijos de madres fumadoras alimentados con leche materna tienen menos riesgo de contraer enfermedades que los que han sido alimentados de forma artificial. Por otra parte, se pueden administrar sustitutos de la nicotina en el caso de madres que están amamantando a su hijo. La nicotina que contienen estos productos pasa a la leche en cantidades inferiores a las de los cigarrillos que pueda fumar la madre. Para disminuir todavía más la concentración de nicotina en la leche, la administración oral es preferible a los parches.

Consejo

No fumar en presencia del niño. Fumar justo después de una toma y esperar como mínimo 2 horas antes de volver a dar el pecho al bebé.

El apoyo de profesionales sanitarios formados o asociaciones a las madres que están dando el pecho puede resultar eficaz para alargar la lactancia

Tal como lo demuestran diversos estudios, si se quiere prolongar el periodo de lactancia, es primordial que las madres cuenten con el apoyo necesario al salir de la maternidad. El apoyo facilita la práctica de la lactancia, ayuda a prevenir las dificultades y aumenta la confianza de las madres.

Consejo

Conviene aconsejar a las madres que contacten después del parto con un profesional sanitario formado en el seguimiento de la lactancia —comadrona, puericultora, médico, asesora de lactancia— o con una asociación de apoyo de proximidad.