Los primeros días en casa con tu bebé

Al nacer, el bebé se encuentra bruscamente en un mundo nuevo para el que no está preparado. Sueño, alimentación, pañales, baños, salidas... ¿Cómo darle los cuidados que necesita? Y ¿cómo cuidar de una misma cuando hay que luchar contra la fatiga y al mismo tiempo alimentar al bebé de día y de noche, fortalecer la musculatura del perineo, preservar la vida de pareja, etc.? Entre la alegría y la culpabilidad de no hacerlo “lo suficientemente bien”, la vuelta a casa requiere también aprender a vivir de otra forma, ya no únicamente en pareja, sino en familia. 

10 CONSEJOS PARA CUIDAR BIEN
DEL BEBÉ Y DE SÍ MISMA

 

 

 

¡Silencio! El bebé duerme...

Para que tu bebé se desarrolle bien tienes que respetar sus ciclos de sueño y no despertarlo si se mueve.

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Antes de nacer, tu bebé dormía gran parte del día y se movía sobre todo por la noche. Para adaptarse al nuevo ritmo y “hacer sus noches”, tu bebé necesitará un poco de tiempo, probablemente entre 3 y 6 meses o incluso algunos más. Hasta la edad de un año, un bebé necesita dormir la siesta tres veces al día. Sus ciclos de sueño son cortos (alrededor de 50 minutos los dos primeros meses, y 70 minutos hasta los 3 años), con fases de sueño agitado que son totalmente normales. No lo despiertes, porque aunque no lo parezca, duerme.

Consejo

Si tu bebé se salta el inicio de un ciclo de sueño, habrá que esperar al siguiente. Acuéstalo a los primeros síntomas de cansancio, boca arriba y en una habitación tranquila. La cuna ha de ofrecerle toda la seguridad que necesita: con barandillas para evitar caídas, sin almohada, ni manta, ni edredón (mejor un saco de dormir de su talla), ni peluches, ni cadenas, ni tampoco chupete. En cuento a la temperatura: Lo ideal son 18 o 20 °C

¿Lo sabías?

Un bebé no tiene miedo de la oscuridad

El miedo aparece hacia los 2 años. Antes, es importante dejar que el bebé duerma a oscuras. Sin embargo, durante el día, puede entrar la luz en la habitación.

Alimentar a tu bebé

Si optas por dar el pecho a tu bebé, las tomas “a demanda” permitirán responder a sus necesidades nutricionales y alimentarle diariamente con la ración suficiente.

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Después de haberse alimentado de forma continua a través del cordón umbilical, los primeros días necesitará tomas frecuentes: como promedio de 8 a 12 veces diarias, aunque tampoco hay reglas. Más que el número, el intervalo o la duración de las tomas, lo que cuenta es su eficacia. El resultado será un aumento de peso regular y una eliminación diaria con un mínimo de dos deposiciones abundantes y entre 5 y 6 pañales mojados al día. En cuanto a las tomas nocturnas, son importantes para satisfacer las necesidades del bebé y favorecer las subidas de leche si se está dando el pecho.

Consejo

Alterna los dos senos en una misma toma o de una a otra, para que cada pecho se vacíe completamente de forma regular. Si optas por el biberón, evita el riesgo de microbios: lávate bien las manos, utiliza un biberón limpio y prepáralo en el último momento. Vierte unas gotas de leche en el dorso de tu mano para asegurarte de que no esté demasiado caliente.

¿Lo sabías?

El eructo no es indispensable

Si crees que tu bebé lo necesita, mantenlo abrazado unos minutos en posición vertical para que le resulte más fácil eructar. En cuanto al hipo, es algo normal y no va a perturbarle ni el sueño ni la toma.

Cambiar al bebé

A veces el culito del bebé enrojece y esto puede resultar doloroso, hay que mantenerlo seco y bien protegido.

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El culito de un bebé está sometido a duras pruebas. Orina, defecaciones, roce del pañal y maceración.... ¡Tiene que pasar por todo! Para evitar un eritema, hay que cambiar al bebé así que notes que el pañal está sucio, generalmente antes o después de cada toma, pero siempre antes de que se duerma. Por la noche, ponle crema protectora para no tener que cambiarlo, a no ser que tenga la piel irritada. En este caso, opta por pañales de algodón lavables o desechables. Déjale el culito al aire lo más a menudo posible.

Consejo

Límpiale el culito con agua y jabón, productos especiales para la higiene del bebé o linimento oleocalcáreo a base de aceite de oliva, retirando justo lo que sobre. Para secarle el culito, hazlo a base de pequeñas palmaditas, pero nunca frotando. Comprueba que los pliegues de la ingle estén limpios y bien secos para evitar que se irriten.

¿Lo sabías?

El culito del bebé si limpia de delante hacia atrás.

Para no arrastrar impurezas, pasa una sola vez por la misma zona con el mismo soporte (algodón, pañuelo de papel, toallita, etc.) siempre de delante hacia atrás.

Lavar a tu bebé

La higiene diaria es muy importante para su salud y brinda una ocasión perfecta para establecer una relación de complicidad con el bebé.

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La piel del bebé es muy delicada y no sabe defenderse de las agresiones externas, por lo que se reseca con facilidad. La higiene y el baño permiten eliminar las impurezas que suelen acumularse. Además son una ocasión ideal para observar con atención la piel del bebé de pies a cabeza. No utilices productos para adultos, podrían resultar demasiado agresivos. En caso necesario, los ojos, la nariz y las orejas se pueden limpiar utilizando bastoncitos de algodón empapados en suero fisiológico. Las rojeces e irritaciones suelen ser un problema benigno, pero en caso de persistir más de 48 horas, es mejor consultar a un médico.

Consejo

No es necesario bañar al bebé cada día (sobre todo si tiene la piel un poco seca o con eczemas). El baño, con agua a 37 °C, ha de ser ante todo un momento de placer. Saca al bebé del agua antes de que esté fría. Sécalo con una toalla seca —y caliente, si hace frío— empezando siempre por la cabeza. No te olvides de revisar bien los pliegues de la piel (cuello, axilas, ingles).

¿Lo sabías?

No te asustes si la piel de tu bebé se pela.

La piel de todos los recién nacidos se pela. Puedes hidratarla con un producto adecuado, pero se desaconseja utilizar aceite de almendras dulces porque puede provocar alergias.

Llevar de paseo al bebé

Si está sano, el bebé puede salir de paseo nada más volver a casa, siempre que se tomen algunas precauciones.

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Nada impide sacar de paseo a tu bebé, salvo en caso de fuerte contaminación o temperaturas extremas. Las salidas dependerán siempre de lo que quieras o necesites hacer. En invierno recuerda tapar bien a tu bebé. Si tiene la cabeza fría o se le ponen los labios morados, cúbrelo mejor y vuelve enseguida a casa. En verano protégelo de los rayos del sol y de la deshidratación. Si tiene la piel húmeda o la cara enrojecida significa que tiene demasiado calor. En este caso, ofrécele el pecho si lo alimentas tú, y si no, un biberón de agua y a continuación mójale la cabeza.

Consejo

Tu bebé aún no mantiene la cabeza erguida. Vigila que esté siempre bien apoyada siguiendo el eje de su cuerpo. Sácalo de paseo en un cochecito o una silla para bebés, bien sujeto y colocado boca arriba, así estará protegido de la intemperie. Si lo llevas abrazado, con un portabebés o con un pañuelo, se sentirá seguro al estar en contacto con tu cuerpo y te dejará las manos libres.

¿Lo sabías?

¿Ir de tiendas con tu bebé? ¡No es lo más indicado!

En los centros comerciales, en los transportes públicos y demás lugares muy frecuentados, suele haber mucho ruido, y tu bebé estará expuesto a la contaminación y a todo tipo de bacterias y virus.

Organizarse

Como el bebé no puede adaptarse a tu ritmo, adáptate tú al suyo y no te preocupes. 

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El parto es una prueba física. Una madre suele estar cansada y el bebé no le deja mucho tiempo para darse un respiro. ¿Por qué no prestas un poco de atención a tus hormonas? La oxitocina, que se segrega cuando toma el pecho, favorece la salida de la leche y una cierta tendencia a adormecerse después de la toma.  Si adaptas tu ritmo de vida al de tu bebé y haces una pequeña siesta a la misma hora que él, verás como no te cansas tanto. Aprovecha este período para reducir todas las tareas que sueles hacer que no sean realmente urgentes.

Consejo

Aprende a delegar Tu prioridad es tu bebé y para que se sienta a gusto tienes que dar ejemplo. Tu pareja tiene derecho a la baja por paternidad. Organízate con él para que te ayude. Tus familiares o amigos también pueden echarte una mano o ocuparse unas horas de tu bebé. Recurre a las compras por ordenador y a las entregas a domicilio.

¿Lo sabías?

Infórmate si tienes derecho a una asistenta de hogar a domicilio.

Infórmate en tu centro de maternidad, en el servicio social del ayuntamiento, en tu centro de protección materno infantil o en la Seguridad Social, para conocer tus derechos y las asociaciones de ayuda a domicilio disponibles en tu zona.

Dar el pecho al bebé

¿Dar el pecho al bebé? Es lo más natural. Instálate relajada y cómoda, es beneficioso para los dos.

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Siéntate cómodamente o estírate de lado y dale el pecho a tu bebé manteniéndolo en la posición correcta: la cabeza ha de seguir el eje de su cuerpo (con la oreja, el hombro y la cadera alineados) y la boca a la altura del seno. De este modo podrá tener sin problemas todo el pezón y una parte importante de la areola en la boca. Una postura correcta también sirve para prevenir mejor las grietas, ya que su aparición no depende de los cuidados sino de la forma en que mama el bebé.

Consejo

A parte de la ducha diaria, tu pecho no necesita ningún cuidado especial. Evita los productos perfumados porque un bebé necesita respirar tu olor natural. Evita también el alcohol y el tabaco, que además de ser nocivos para la salud, dan un sabor y un olor desagradables a la leche.

¿Lo sabías?

La leche materna es un excelente hidratante.

Aplica un poco de leche en cada seno después de cada toma. Es comestible para el bebé, no provoca alergias, apenas tiene olor y te hidratará los pezones.

Cuidar el perineo

Limita el riesgo de pérdidas de orina fortaleciendo los músculos del perineo

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El perineo es el conjunto de músculos que envuelven las vías digestivas, urinarias y genitales, por lo que soporta fuertes presiones hacia abajo tanto antes como durante e incluso después del parto. Resultado: los músculos se relajan. Para recuperar tu musculatura es necesario que sigas una rehabilitación con un profesional. Mientras, procura evitar todo lo que pudiera generar presión (estar de pie demasiado rato, hacer trayectos en coche, manipular objetos pesados, hacer deporte, ejercicios abdominales, estreñimiento, etc.). Recuerda hacerte una revisión médica entre 6 y 8 semanas después del parto.

Consejo

Cuando cojas en brazos a tu bebé adopta la postura adecuada. Inclínate hacia delante, doblando las rodillas y con la espalda bien recta. Al incorporarte pisa fuerte en el suelo haciendo fuerza con los muslos. Acompaña este movimiento mentalmente de abajo arriba, apretando el perineo y expirando al hacer el esfuerzo. Haz lo mismo si tienes que manejar objetos pesados.

¿Lo sabías?

Hay que evitar el método “stop-pipi”.

Los remedios de la abuela no son siempre los más indicados. Al orinar, el hecho de retener el riego urinario y volver a orinar de nuevo puede provocar una infección o también pérdidas de orina.

Recuperar la figura

Después de un embarazo se necesitan varios meses para recuperar la figura.

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Al regresar a casa, esos kilos de más y la relajación de los músculos del vientre pueden hacer que te sientas deprimida. No se recomienda hacer ejercicios abdominales, y si te pones a dieta, te sentirás más cansada. Ten un poco de paciencia, en cuestión de unos meses el problema se habrá solucionado. Lo que ahora necesitas es hacer acopio de las vitaminas, el hierro y las sales minerales que has dado a tu bebé durante el embarazo. Si das el pecho tienes que alimentarte lo suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales y las tuyas. Pero no sirve de nada que comas por dos. 

Consejo

Prepara menús equilibrados y variados (hortalizas, verduras, fruta, cereales, sopas, carne, pescado, huevos, lácteos, etc.). Evita los alimentos con alto contenido en grasas y azúcares (pasteles, pizzas, charcutería, etc.), el alcohol y el tabaco. De todos modos, puedes tomarte una copa de vez en cuando, justo después de cada toma. De este modo, tu cuerpo podrá eliminar el alcohol que hayas consumido entre una toma y otra. Sigue la misma pauta con el cigarrillo, evitando inhalar intensamente el humo.

¿Lo sabías?

Dar el pecho ayuda a perder peso.

Porque, al hacerlo, se queman las grasas que tu cuerpo ha ido almacenando. Si te alimentas de forma equilibrada y no haces excesos, verás cómo desaparecen esos kilos de más sin demasiado esfuerzo.

Preservar tu vida de pareja

Para pasar del equilibrio entre dos al equilibrio entre tres, haz equipo con tu pareja y así disfrutaréis mejor de la llegada de vuestro bebé.

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Entre el bebé, la familia, los amigos y los vecinos, no hay tantos momentos para la intimidad en pareja. Pero para preservar la relación, también hay que poder estar a solas. Tu pareja no siente forzosamente lo mismo que tú. Le puede costar encontrar su papel de padre. Para evitar una crisis que puede desembocar en una ruptura (el baby clash), no dejes de cambiar impresiones o compartir las preocupaciones. Compartir las tareas y ser complementarios es muy positivo. Al sentirse útil, tu pareja verá que se valora su papel de padre. Recurre a un servicio de canguro para cuidar al bebé y disfruta de una salida en pareja.

Consejo

¿Te sientes acomplejada por los cambios que se han producido en tu cuerpo? ¿La episiotomía te causa molestias? El perineo se relaja y, al dar el pecho, aumenta la secreción de prolactina (la hormona de la lactancia), lo cual provoca una inhibición de la libido. En pocas palabras, no te sientes preparada para tener relaciones sexuales pero esto no debe afectar a la sensualidad. Opta por la ternura, la dulzura de unas caricias y una chispa de imaginación... Habla de esto con tu pareja.

¿Lo sabías?

Dar el pecho evita quedar embarazada, únicamente...

Si amamantas completamente a tu bebé, si él se alimenta lo suficiente, día y noche sin intervalos de más de 6 horas, y si no has vuelto a tener el período después del parto. Si no es así, será necesario que utilices algún método contraceptivo.